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Neurociencia y marketing político: Las emociones hacen la diferencia en una campaña

Neurociencia y marketing político: Las emociones hacen la diferencia en una campaña

Hace algunos años indagar sobre los mecanismos mentales que ponen en funcionamiento los recuerdos, sentimientos, emociones y percepciones que determinan la conducta de las personas en la política se vislumbraba como una especie de promesa que no podía cumplirse, todo era muy intuitivo, sin embargo se ha demostrado que las aplicaciones de la neurociencia al marketing político le dan un toque diferente a lo que se venía haciendo tradicionalmente. Siempre he pensado que hay un detonante mental que hace a la gente apoyar a un partido, movimiento o candidato político. Estudiando la biología del cerebro me he encontrado con muchas herramientas que se pueden aplicar y complementan los planteamientos e ideas de estrategas políticos, comunicadores, abogados, politólogos, publicistas y mercadólogos.

En neurociencia se afirma que aproximadamente el 95% de los procesos mentales del ser humano se producen en su mente de manera inconsciente, es decir sin darse cuenta, es allí donde residen los mecanismos que condicionan sus decisiones, en esa mente no consciente se procesa algo llamado “emoción”, que etimológicamente, viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia” y si las emociones “mueven al ser humano hacia algo”, y ese algo podrían ser votos y apoyo ciudadano a las iniciativas de los líderes políticos.

Los equipos políticos de hoy lo saben, por eso se preocupan cada vez más por transmitir mensajes emocionales positivos que lleguen adecuadamente y lleven a los potenciales electores a tomar decisiones. Si un candidato político logra conectar de esa forma tendrá una gran posibilidad de éxito. Aunque algunos ya lo hacen, a muchos les hace falta salirse de lo racional y meterse mucho más en lo emocional.

La mayoría de candidatos que aspiran a ser elegidos demuestran conocimiento por su ciudad o región, tienen propuestas interesantes, lógicas, racionales, explicadas y con muchos datos, esto es importante y no puede faltar, pero cuando las campañas y los candidatos comienzan a ser más emocionales llaman más al electorado, la gente sigue a líderes políticos que llegan al corazón mucho más fácil que a los que tienen propuestas muy bien estructuradas. Solo por poner un caso del siglo pasado, Martin Luther King logró mover millones de personas con su carisma, su discurso, su conexión con la gente y su forma de llegar al corazón de la esperanza que los estadounidenses buscaban en esa época, es muy probable que el doctor King estuviera equivocado en algunas de sus propuestas, pero a la gente lo que le importaba era como conectaba con sus corazones, emociones, sentimientos y sus sueños de futuro, de hecho su discurso más importante y recordado se llama “Yo tengo un sueño”

El centro de huida y el centro del placer en el cerebro.
Los mensajes que se envían a través de los sentidos generan emociones, si son negativos pueden activar el centro de huida en el sistema límbico del cerebro principalmente controlado por la amígdala, que lleva a la gente a que no quiera algo y se aleje, si son positivos pueden activar el centro del placer o de la recompensa principalmente controlado por el núcleo Accumbens, el poder del centro del placer radica en que lleva a la gente a ir hasta el fin del mundo por algo que le encanta y le apasiona, a seguir a alguien en todos sus proyectos, ideas y actividades, algo perfectamente posible de lograr en la política.

Dependiendo de que se le transmita a las personas, estas se forman un criterio para tomar la decisión de votar a favor de un candidato, en contra de él o simplemente no votar por nadie, cosas negativas como mal manejo de dineros públicos, peleas entre candidatos o partidos, insultos, calumnias, corrupción, rumores descalificadores, chismes, debates sucios, publicidad negra, sobornos, campañas financiadas con dineros de mala procedencia, y en general malas actitudes emocionales del candidato o de sus colaboradores, tienen una alta probabilidad de activar el centro de huida en el cerebro de los electores.

El otro camino de un equipo o candidato político es proponerse a transmitir una imagen más cercana a la gente desarrollando la empatía y el carisma, mejorar el lenguaje no verbal cercano, genuino y positivo, entrenar a todos los colaboradores para proyectar unión, armonía, cohesión y trabajo en equipo, concentrarse solo en el trabajo bien hecho sin pensar demasiado en lo que hacen sus contrincantes y sobretodo demostrar que con honestidad y argumentos claros se pueden defender los intereses colectivos de la población. Puedo estar seguro que esa forma de hacer las cosas es percibida por los potenciales electores como algo valioso, con una alta probabilidad de activar el centro del placer en el cerebro de los electores y finalmente el premio será lograr seguidores leales que darán gustosos su apoyo a través del voto.

Electores con alto nivel racional y electores emocionales.
Algo que llama la atención son los electores con alto nivel racional y los electores emocionales, todas las personas tienen algo de ambos, pero hay cosas que los diferencian.

Los electores con alto nivel racional ponen a trabajar mucho su neocortex (Cerebro racional), en especial el lóbulo frontal, que está relacionado con las sensaciones conscientes, el pensamiento abstracto, el razonamiento y la planificación, tienen tendencia a ser preparados, a tener cubiertas sus necesidades básicas de supervivencia, están bien informados de la actualidad local y nacional, no tragan entero, no se dejan influenciar fácilmente por rumores y chismes dado que analizan la veracidad de las fuentes de donde provienen, analizan propuestas de gobierno total o parcialmente, están pendientes de las encuestas, analizan las hojas de vida de los candidatos y cuando llegan a votar ya tienen prácticamente tomada la decisión bajo esos criterios, son el tipo de electores que tienen claro lo que implica elegir a alguien que ejerza el poder pero lamentablemente en Colombia son la minoría quienes actúan de esa manera.

Los electores emocionales son la mayoría de personas, toman decisiones con los sentimientos, usan más el sistema límbico (cerebro emocional) que gestiona los comportamientos y reacciones más instintivas y emocionales así como la memoria a largo plazo, recurren mucho más a información en forma de paradigmas, creencias y rumores que se les quedan por mucho tiempo, es difícil hacerlos cambiar de idea cuando algo se les mete en la cabeza, algo que muchos políticos tienen claro y por eso es muy común ver campañas de desprestigio. Entre las razones principales de un elector emocional para tomar una decisión están que un candidato les genere simpatía y sea agradable hablar con él, que sea atractivo físicamente, que haga propuestas que tocan directamente con las causas que defienden apasionadamente los electores, que defiendan las causas que garantizan los necesidades mínimas humanas de supervivencia como seguridad, recursos naturales, seguridad alimentaria y bienestar de la familia, uno de esos ejemplos es el presidente de Estados Unidos de América Barack Obama, quien permamentemente es captado por los fotógrafos saludando cercanamente a personas de cualquier nivel socioeconómico.

Como lo dije anteriormente, cuando a un elector emocional se le mete en la cabeza una idea es difícil cambiársela, por ejemplo cuando se le forman paradigmas y creencias como “La política no sirve para nada, esto nunca va a cambiar” , “todos los políticos son corruptos y ladrones” , “para qué votar si siempre será lo mismo” , “para qué participar si siempre son los mismos con los mismos” , eso podría explicar el nivel de abstencionismo tan alto que existe a la hora de ejercer el derecho al voto, y se convierte en un gran reto para los políticos que quieran hacer cambiar a toda esa población que perdió el deseo de participar en las elecciones.

Existe una tendencia a que los electores emocionales se encuentren entre la población vulnerable que se encuentra entre la pobreza y la clase media baja sean electores emocionales que no tienen necesidades básicas de supervivencia cubiertas, razón por la cual optan por sobrevivir en el momento y aceptan fácilmente sobornos y prebendas, algo que los políticos corruptos saben a la perfección y puede ser una razón por la que existen tantas prácticas deshonestas en épocas electorales.

Sorprende mucho que los candidatos políticos sigan haciendo las campañas de una manera tan similar, que sean pocos los innovadores, vivan de pelea en pelea y buscando la jugada sucia para hacer quedar mal al otro, si se enfocaran en transmitir un mensaje conciliador y de verdadera esperanza estoy seguro que la percepción de las personas cambiaría poco a poco, los paradigmas colectivos serían más positivos y la participación ciudadana aumentaría considerablemente, pero cada día parece más difícil que quienes hacen campañas tengan en cuenta estos detalles, por el bien de todos deberían reflexionar sobre sus palabras y pensar las cosas dos veces antes de actuar.

Hoy en día yo invito a la gente a ver las cosas desde el lado positivo, a ser electores mucho más racionales y que quieran construir un país mejor, porque si vamos a pensar que este país cada vez está peor y no hay posibilidades de nada esos pensamientos seguirán volviéndose una creencia colectiva, es triste saber que tenemos un país maravilloso lleno de cosas buenas y no lo aprovechamos, si pensáramos como un equipo colombiano en mejorarlo podríamos vivir todos bien, y un excelente comienzo es apoyar a las buenas personas que están aspirando a guiar los destinos de una ciudad, de una región o de un país, pero si no hacemos nada al respecto y seguimos permitiendo que sigan los mismos con las mismas, estaremos condenados a repetir la historia año tras año.

¿Hasta cuándo? Yo ya decidí hacerlo diferente, ¿Y usted?

Fuente: ECbloguer