El marketing cumple un rol fundamental en las organizaciones y, de hecho, toda empresa exitosa es dirigida por directivos con un sólido criterio en gestión y marketing.

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Los empresarios no nacen: se hacen

Los empresarios no nacen: se hacen

Vender en la tienda cada vez resulta más complicado y exige de las marcas una constante adaptación de su propuesta a una competencia feroz. Sin modificar la estrategia de venta, actuar sobre el Shopping Experience puede dar resultados espectaculares.

Un empresario no nace: se hace, asegura Martha Gasca, socia directora de la incubadora de negocios Multidisciplina Aplicada. La experta en pequeñas y medianas empresas comentó que 98% de la personalidad de un individuo es aprendido, por eso hay que fortalecer los hábitos que hagan de él una persona disciplinada, organizada y perseverante.

Martha, en colaboración con David Serrano, socio director de la incubadora, estructuraron un material de apoyo para sus incubados que han convertido en un libro intitulado Aprendiendo a ser empresarios, donde detallan que el perfil adecuado para ser empresario debe tener, como primer elemento, la capacidad de soñar, la cual le ayudará a automotivarse y buscar un mejor futuro para él y para quienes lo rodean.

Como segunda característica, deberá ser disciplinado y tener una actitud impostergable, deberá hacer lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo, aunque no quiera o no le guste.

Además, todo empresario necesitará hacerse consciente de la forma en que aprende, porque con ese mismo método es con el que enseñará los procesos de venta a sus empleados y se comunicará efectivamente con sus clientes y proveedores.

Como quinto factor, el empresario deberá poseer una mezcla entre dos elementos: coraje y conocimientos. Coraje, para comprometerse con la búsqueda de métodos y estrategias para alcanzar los resultados deseados y conocimiento sobre su producto o servicio. Esta fusión le permitirá innovar en sus productos.

EL CEREBRO DE COLORES

Para identificar qué clase de empresario eres, los consultores dividieron al cerebro humano en cuatro colores:

Desde una perspectiva panorámica, la parte superior izquierda, representada en color amarillo, es donde el ser humano encuentra necesidades en su entorno: quiénes son sus clientes, dónde están y cómo se mueven, por qué les puede vender o por qué no. Una persona en amarillo es creativa, con facilidad para comunicar planes, vender sus ideas y ser convincente.

El color rojo, que se ubica en el cuadrante inferior izquierdo, es en el que logras la empatía con el cliente, es el momento en el que te pones en sintonía con el consumidor y entiendes sus necesidades. Una persona en rojo se desenvolverá muy fácilmente en situaciones de grupo y tendrá habilidad para trabajar en equipo.

En el color verde, esquina inferior derecha, es donde se construye el proceso de compraventa. Siempre que veamos a una persona asegurarse que está entendiendo un proceso, ser cauteloso antes de tomar una decisión, estaremos viendo a una persona en verde.

En la esquina superior derecha se encuentra el lado azul del cerebro, donde creas el movimiento. En el caso de las personas azules, éstas no tienen dirección, simplemente se mueven y rápido. Son personas secas en su trato, pueden parecer agresivas y no saben trabajar en equipo por temor a que los demás echen a perder su trabajo.

Si bien no está bien ubicarse en los extremos de cada cuadrante, los expertos recomiendan un equilibrio entre los cuatro puntos.

La segunda parte del libro habla de cada una de las áreas que debe contener y atender una empresa en México, desde la administración, hasta asuntos como cadenas productivas, mercado meta, producto, servicio y atención a clientes.

Cada capítulo está ilustrado con testimonios de empresarios que, a lo largo de los 12 años de vida de la incubadora, han aprendido del ensayo y error para sacar adelante sus negocios.

Fuente: El Economista