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Falsificar productos se intensifica

Falsificar productos se intensifica

Réplicas es la palabra que han elegido para producir y vender relojes y otros productos, los falsificadores de marcas famosas. Aunque las leyes de protección de marca existen, el no preocuparse de ellas es algo diferente.

Con la aceleración del comercio internacional de bienes y servicios, el fenómeno de la falsificación adquiere dimensiones preocupantes en todo el mundo. Solamente en 2013 y en la Unión Europea, fueron incautados más de 36 millones de artículos sospechosos de haber infringido los derechos de propiedad intelectual. Sin embargo, esas confiscaciones constituyen solamente la punta del iceberg. De acuerdo con la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), el comercio internacional de productos falsificados genera un volumen de negocio de 250 000 millones de dólares anuales.

Tales ganancias evaden el fisco y perjudican a los fabricantes de productos de marca. Suiza, con una fuerte industria de exportación, se encuentra entre los países más afectados. Y lo que es peor, según advierte la ONUDD, ese comercio ilegal es controlado cada vez más por el crimen organizado y la mafia – la Camorra napolitana, las Tríadas chinas y la Yakuza japonesa, entre otras – como fuente de ingresos de menor riesgo penal que el tráfico de drogas.

Y es aún más difícil para los fabricantes de los productos originales hacer valer sus derechos a la protección de la propiedad intelectual ante las autoridades y los tribunales de los países de origen de las falsificaciones.

La presión ejercida por los gobiernos y las organizaciones internacionales para que cooperen no ha dado aún grandes resultados. En este contexto, dos grandes cambios podrían generar esperanzas en la industria suiza de exportación.

Por un lado, la introducción, el 1 de enero de 2017, de la nueva legislación sobre el ‘swissness’, que establece las condiciones para el uso de la marca suiza en el mercado mundial.

En segundo lugar, y quizá con efectos aún más importantes, la aplicación en los próximos años del TLC con China, el mayor productor mundial de artículos falsificados.

Este acuerdo, que entró en vigor el 1 de julio de 2014, contiene un “capítulo sustancial” sobre la protección de la propiedad intelectual, señala Sabine Dändliker. “China se ha comprometido a prestar asistencia no solamente en lo que toca a las importaciones y las exportaciones, sino también a los artículos de marca falsificados, así como en los casos de violaciones de los derechos de autor y de patentes”. Ahora queda por ver si esas normas serán aplicadas.

Relojes replicados
La Federación de la Industria Relojera (FH) afirma que un total de 40 millones de relojes falsos son producidos cada año en el mundo. El dato supera al volumen total de relojes legítimos que produce Suiza (30 millones) en ese lapso.

La facturación realizada por los falsificadores de relojes suizos se estima en unos 1.000 millones de franco suizos, monto equivalente al 5% de las ventas de esta industria.

Pero más allá de estos detalles, incluso los expertos lo tienen cuesta arriba para identificar a primera vista la falsedad de una pieza relojera de este tipo. El falso Hublot ‘Bing Bang’ decomisado en diciembre por el servicio aduanero suizo se parecía tanto al original que era casi imposible diferenciarlos.

El aspecto, el peso e incluso el olor, porque como en el modelo original la correa falsa también tenía un perfume de vainilla, eran elementos que facilitan la confusión. Pero lo más impresionante fue la semejanza en el corazón del reloj.

Ser copiado… o no serlo
Nadie lo admite abiertamente, pero el propio medio relojero rumora que los precios “sobrevalorados” que fijaban algunas marcas y la oferta limitada de los años previos, propulsó la falsificación.

Al reducir drásticamente su red de venta destinada a los mercados tradicionales (EEUU y Europa), las marcas suizas obligaron a algunos minoristas a aprovisionarse de relojes de segunda mano.

Por estos lados
“Réplicas de alta calidad de relojes suizos famosos: Blancpain, Breguet, Cartier, Hublot, Longines, Mont Blanc, Vacheron Constatin”, ofrece un sitio web colombiano y remata su promesa con la siguiente leyenda: “Servicio honesto, pronto y fiable las 24/7”.

La paradoja es una compañera fiel del andar cotidiano de América Latina. Esta oferta en línea se replica en plataformas del ciberespacio mexicano, argentino, peruano, paraguayo o chileno. Pero dar con los cerebros de este mercado, aún es un proceso difícil.

Pero están también las ventas de “carne y hueso” de relojes suizos de imitación. Las que se realizan en los coloridos y atestados mercados populares latinoamericanos en donde tocar, comparar y regatear precios, son las principales reglas del juego.

Un mercado en donde pocos consumidores estiman que están comiendo un delito a comprar un reloj falso a una fracción del precio del original, ya que se trata de una economía regional en donde, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 50% de la población urbana está obligada a trabajar en la informalidad si quiere comer.

Fuente: Mercadeo