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El cariño por los perros disparó un negocio millonario

El cariño por los perros disparó un negocio millonario

En homenaje a su mascota, Simón, la pareja entre Diego Siekiera y Laura Litchmaier lanzó Simones, marca de accesorios para mujeres con temática canina. Ya facturan $ 1,5 millón.

Sin tener una gran conocimiento de la producción textil, Diego Siekiera (33) se lanzó a fabricar productos terminados para distintas marcas. Hace más de una década, empezó con un taller con planchas de estampería y sublimado en el living de su casa. Hasta que, en 2009, y con una inversión de $ 80.000, decidió lanzar su propia etiqueta: Simones. Junto a su mujer, Laura Litchmaier (31), quien dejó su profesión de actuaria a mediados de 2013 para abocarse de lleno al proyecto, incursionaron en el concepto dog friendly, basado en el amor de ambos por los perros.

Lo que arrancó con venta a través de distribuidores en locales multimarca derivó en tres puntos propios en la ciudad de Buenos Aires: una góndola en Alto Palermo, un local a la calle en ese barrio y un outlet que funciona en la fábrica. En 2013, Simones facturó $ 1,5 millón y proyecta crecer un 100 por ciento en 2014.

Combinan el know-how comercial y organizacional de Lichtmaier y el expertise productivo de Siekiera. “Lo más importante fue crear el concepto: los personajes, los entramados y los géneros. Eso nos hacer ser distintos”, asegura Litchmaier. En la fábrica, con capacidad para producir 7000 unidades por mes, trabajan desde el diseño y la estampa, al corte y la confección. Sus productos están ilustrados con perros con identidad propia. Incluso, tienen nombres: Sofía, Pier y Rodolfo, entre otros. La brand fabrica carteras (desde $ 450 hasta $ 900), fundas, almohadones y billeteras ($ 390), entre otros ítems. Para la última colección, lanzó una línea de calzado (zapatillas y sandalias), lonas playeras y cuadernos estampados. “Hay mucha gente fabricando y, si uno no hace algo distinto, es muy difícil ganarse un lugar en el mercado”, destaca la entrepreneur. La marca, que debe su nombre a Simón, el perro que acompaña a sus creadores, apuesta a un target femenino, de 30 a 40 años.

Para Litchmaier, delegar es el principal desafío que tienen como emprendedores. “Muchas veces, siento que está todo en mi cabeza. De a poco, vamos soltando. Pero queremos cuidar el negocio”, indica. De cara a 2014, proyectan continuar con aperturas en centros comerciales y locales a la calle. “Cuando se logran tres puntos de venta, es más fácil tener ocho. Pero no es la idea: cuando uno fabrica acá, está condicionado por el entorno”, explica. El proyecto, también, buscará innovar con nuevos productos, como una línea de bolsos de bebé y otros accesorios. La apuesta está en las franquicias. La primera debuta este año, en las playas de Cariló. “Tenemos varios interesados. En principio, sería en el interior (Bahía Blanca, Rosario y Mendoza). Aunque no descartamos Buenos Aires”, comenta. Salir al mundo es, también, una de las prioridades. Además de los países limítrofes, donde ya tuvieron propuestas de franquicias, buscan llegar a otros mercados.

Fuente: Apertura