El marketing cumple un rol fundamental en las organizaciones y, de hecho, toda empresa exitosa es dirigida por directivos con un sólido criterio en gestión y marketing.

Noticia Ampliada

Burnout…los costos de la frustración

Burnout…los costos de la frustración.

Hace unos meses fui testigo de cómo una PyME con gran potencial de crecimiento en toda Latinoamérica quebró su inercia y posiblemente su posibilidad de crecimiento por cuestiones ajenas al mix de marketing. Solo sucedió que el líder se “quemo” y eso fue suficiente para perder el rumbo.

¿Alguna vez se ha sentido o ha visto a su gente con pérdida de interés en su labor; indiferencia o sencillamente pérdida del sentido de responsabilidad…e incluso ver como aparecen procesos de depresión pudiendo ser estos profundos?

En ese caso, quizás Ud. y/o su personal se encuentren afectados por el síndrome de “burnout” o “síndrome de desgaste profesional” o de manera más simple y moderna…”síndrome de quemarse por el trabajo”.

Este síndrome -descripto en los 70´ por el psiquiatra H. Freudenberger- se lo caracteriza con la presencia de altos niveles de despersonalización, agotamiento emocional y baja realización personal.

Si bien su aparición se vincula a factores culturales, ambientales y personales, el bournot se produce cuando se presenta sobrecarga de trabajo, presiones económicas, elevada competencia, una labor de poca o nula satisfacción y fracasan los mecanismos compensatorios de adaptación ante labores de constante estrés haciendo que a estos factores se los perciba inconscientemente como un amenaza y por tanto, se disparan mecanismos defensivos que generan consecuencias negativas para el organismo.

Cabe aclarar que el burnout difiere del afamado y típico estrés (exigir al cuerpo y mente y saturarlos en sus límites normales) el cual se relaciona con múltiples causas de la vida en general. El burnout “es una figura asociada al estrés laboral” y se caracteriza por que la persona tiene parámetros fisiológicos elevadísimos y no se da cuenta de ello. Es como si se hubiera habituado a sentirse mal y ya no lo percibe, lo cual lo hace en sí mismo un diagnóstico peligroso”.

Lo grave es que, como todo síndrome (conjunto sintomático propios de una enfermedad), tiene implicancias en la vida de la persona y de su entorno; de allí su relevancia.

Tal es así, que el síndrome ha sido calificado por la OMS (Org. Mundial de la Salud) como epidemia de escala mundial y se corresponde a un trastorno adaptativo crónico y la OIT (Org. Internacional del Trabajo) lo definió como “una enfermedad peligrosa para las economías industrializadas y en vías de desarrollo, que perjudica la producción al afectar la salud física y mental de los trabajadores”.

Si piensa que Ud. y su gente esta fuera de esta situación solo considere que el 82% de de la fuerza laboral se encuentra insatisfecha con su trabajo, de ellos, el 63% esta buscando cambiar del mismo, un 10% lo toma como una cuestión temporal hasta que logre desarrollar su propio emprendimiento y el 9% dice que, a pesar de no gustarle, se conforma (sondeo efectuado a 3.100 personas por Trabajando.com). Otros estudios señalan que el 30% de la población sufre de burnout en forma grave y de manera leve el número sube al 50%.

Si a esto le agrega que, según H. Freudenberger, este síndrome resulta peligroso dado su posible transmisión por contagio (y según Savicki, Seidman y Zager; con potenciales efectos epidémicos) a sus compañeros de trabajo desarrollando en ellos desesperación, cinismo, depresión, etc. con lo que deviene en baja productividad; incremento de fallas, accidentes y errores, ausentismo, etc., podrá observar lo delicado del tema.

El burnout es un proceso acumulativo que respeta cuatro fases o etapas:

1. Idealismo y entusiasmo. Alto nivel de compromiso con el trabajo y expectativas muy elevadas sobre el mismo. Sobrecarga de trabajo por hipervaloración de la propia capacidad con desconocimiento de los límites internos y externos.

2. Estancamiento. La toma de conciencia de la exagerada expectativa genera desilusión, reduce la actividad del individuo; se quiebra la idealización y se desmotiva. Se siente la necesidad imperiosa de efectuar cambios incluyendo en lo laboral.

3. Apatía. Ante la imposibilidad de lograr las expectativas, la persona paraliza su actividad, se vuelve apática y demuestra una total falta de interés por su labor. Conjuntamente comienza a evidenciarse síntomas a nivel emocional, conductual y físicos. También se presentan conductas evasivas tanto en el contacto con los compañeros así como con el trabajo e incluso profesión.

4. Distanciamiento. Es una situación crónica produciendo un sentido de vació total lo que puede llevar a un distanciamiento emocional y una desvalorización profesional (y personal). Se presenta la antítesis de la 1ra. Etapa pasando del idealismo y gran compromiso al evitar labores y clientes pero, aún así, intenta no perder el trabajo pensando que aún no siendo lo deseado, lo que recibe de este, compensa su insatisfacción.

¿Pero como saber si su gente o usted esta dentro del síndrome?

Básicamente la persona manifiesta un gran cambio en sus hábitos, tanto de alimentación, de recreación y de descanso así como un cambio drástico en la manera de actuar frente a la actividad laboral y se evidencia claramente una gran desmotivación, falta de ganas y compromiso, escaso o nulo deseo de involucramiento.

Se sufre un gran cansancio con una gran falta de energía en relación al trabajo a efectuar. El trabajo empieza a ser una carga con connotaciones negativas.

El afectado, ante su impotencia y desesperanza, en lugar de buscar ayuda, expresarse y resolver las causas, se despersonaliza mostrando una gran hiperactividad que solo incrementa su gran cansancio y frustración con la consecuente irritabilidad y violencia para con su contexto inmediato -incluido el orden familiar-.

Por último, a fin de intentar revertir la situación, la persona se retira de toda actividad que no sea la laboral alcanzando aislarse de su entorno familiar y social, perdiendo sus ideales y entrando en un modelo de autorreclusión.

Visto el peligro y a fin de evitarlo se recomienda:

• Prestar atención a la calidad en el sueño.
• Cuidar la alimentación en cuanto a la cantidad, calidad y periodicidad.
• Trabajar intensamente pero no más de 8 hs. diarias. Pueden existir situaciones de momento pero esto debe ser la excepción.
• Hacer pausas periódicas y efectuar ejercicios para favorecer la circulación, oxigenación, relajación y el distenderse.
• No almorzar mientras se esta trabajando.
• Llevar a cabo actividad física en forma regular.
• Mantener vínculos sociales.
• Permitirse ratos de ocio vinculados a nada en especial o momentos de esparcimiento.

Y si dirige una empresa y quiere evitar pagar los costos que implica que su gente caiga en un burnout, piense en:

• Mejorar la comunicación interpersonal.
• Clarificar roles, responsabilidades, objetivos y tiempos.
• Cuidar el clima laboral.
• Aplicar incentivos y reconocimientos.
• Llevar a cabo programas de pausas activas (movimientos en el puesto de trabajo).
• Cuidar los tiempos, el lugar de descanso y alimentación de su gente.
• Intentar vincular los objetivos de la empresa con los de su personal a tono individual.

El empresario PyME suele pensar que su vida y la de su empresa están lejos de estas situaciones extremas, pero es un craso error pues estos se nutren de grandes expectativas para poder enfrentar los desafíos y problemas que le plantea el contexto con los limitados recursos que dispone y esto deviene en fuetes tensiones y muchas veces frustraciones por no poderse plasmar las metas propuestas.

Al respecto, considere lo dicho por la psicóloga C. Maslach y el Dr. M. Leiter “el mundo del trabajo es una arena agresiva en la cual el individuo trata de sobrevivir”…y el burnout…deviene del sentirse fallar en ese intento.

Por favor, y sin que necesidad de “quemarse”, si tiene alguna duda al respecto o desea hacerme alguna consulta, escríbame a dcasais@dhcconsultores.com con gusto y sin sufrir burnout, le responderé.

Fuente: Infocomercial