El marketing cumple un rol fundamental en las organizaciones y, de hecho, toda empresa exitosa es dirigida por directivos con un sólido criterio en gestión y marketing.

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¿Aplicar o no aplicar la ciencia del cerebro a la construcción de una marca?

¿Aplicar o no aplicar la ciencia del cerebro a la construcción de una marca?

Pero y ¿cuál es la ciencia del cerebro?, debemos definir a qué nos referimos cuando hablamos de neurociencias. Al final, no dejan de ser aquellas ciencias o disciplinas que se encargan del análisis del comportamiento humano desde una perspectiva de investigación sistematizada, pautada, reglada y avalada por una comunidad, tales como: psicología cognitiva, psicofisiología, economía del comportamiento, antropología, etología. Ante esta exigencia descriptiva, muchos nos preguntamos si esto no puede fallar, claro está, ni siquiera las ciencias exactas lo son en realidad.

Pero volviendo al issue inicial que nos ha traído hasta aquí, lo asombroso es hacerse esa pregunta, porque los marketinianos, los vendedores, los creativos, los que de verdad buscan cautivar y enamorar al consumidor y a la humanidad, «Yes, We Can» siempre has hecho esto; aplicar las ciencias del cerebro. Eso sí, con mayor o menor acierto, pero siempre buscamos anclarnos en descubrimientos experienciales o aprendidos sobre cómo se comporta el ser humano.

Este siglo ha comenzado con una profusión e incluso radicalización de lo emocional, hecho que no va descaminado pero no ejerce una fuerza motriz en el cerebro tan intensa como algunos creen o dicho de otro modo, la clave no sólo es la emoción, en este caso sería realmente sencilla la manipulación de las mentes.

Uno de los desencadenantes públicos de muchas de estas premisas fue el premio nobel Daniel Kanheman, ha demostrado que la mayor parte de nuestra toma de decisiones es automática, intuitiva e instintiva, a lo que él llama Sistema 1, es la ‘respuesta rápida’ de nuestro cerebro. Tras esta respuesta inicial de ‘piloto automático’, racionalizamos nuestras decisiones, es el llamado Sistema «, es la parte reflexiva y lógica.

Es una realidad al uso, pero cualquiera entenderá que no es un proceso lineal, con ausencia de influjos de otros estímulos, tales como el entorno cultural, los aprendizajes personales, la percepción grupal e individual, experiencias pasadas. Esto nos lleva a entender que existen unas pautas estipuladas y unos modelos de funcionamiento, pero no son unos raíles fijos de tren, son raíles flexibles que van adaptándose y realizando modificaciones en función del entorno.

Como especialistas en cautivar al consumidor no debemos estandarizar pautas ni conceptos, hoy en día poseemos una conexión onlie y offline que determina que en un entorno Multiconectado y Multiestimulante debamos adecuar cada acción a través de una investigación específica a nuestro target. Generalizaciones del tipo de «poner música rock en una tienda aumenta el 30% de las ventas» o «incluir imágenes de Bebés mejora la fidelidad», son generalizaciones con una base de verdad pero no se han de implementar en todos los ámbitos sin delimitar unos objetivos concretos.

La falta de inclusión de estas disciplinas en las formaciones de marketing, publicidad y comunicación, está provocando una falta de actualización y de entendimiento por parte de los profesionales, ya que como es normal, no poseen un criterio claro para determinar cuáles son las metodologías más adecuadas para diagnosticar su problema, y en gran medida para el uso de estas disciplinas como fuegos artificiales de cara a un cliente final.

Así que ¿por qué no? aplicar y utilizar los avances científicos que estén a nuestro alcance pero con un criterio de objetividad, seguridad y aval por la comunidad científica.

Fuente: Puro Marketing